3.3. CARACTERISTICAS CULTURALES

 

3.3.1. Evolución histórica de la región del PN y ANMI Madidi

3.3.1.1. Época Prehispánica

El área del PNANMI Madidi forma parte de una región que históricamente estuvo habitada por diversos grupos étnicos, asentados en la zona desde la época prehispánica, algunos de los cuales están emparentados con la familia lingüística arawak, como los tacana y araona. La distribución de pinturas rupestres (con diseños geométricos, antropomorfos y zoomorfos: primates y serpientes), petroglifos, piezas de cerámica (vasijas, jarrones, escudillas), material lítico (hachas de piedra), yacimientos funerarios (urnas con decoración y presencia de vasijas) y sitios habitacionales, en diferentes lugares del Parque y de su área de influencia[1], muestra que los pueblos indígenas del subandino desarrollaron una cultura particular con elementos comunes a las culturas de los bosques tropicales.

Otra característica fundamental de esta región es que constituyó un espacio vital de intercambio cultural y económico entre las tierras altas y las tierras bajas, como lo atestiguan los restos arqueológicos, las representaciones simbólicas y las fuentes históricas. La presencia incaica en la región está demostrada por la existencia de caminos y carreteras construidos para    comunicar el Cuzco y las poblaciones de Pelechuco, Mojos, Pata, Santa Cruz del Valle Ameno y Apolo. Asimismo, en diferentes sectores se encuentran sitios arqueológicos con construcciones de antiguos pueblos, como Ayaviri-Zama y Tayapo, y restos de una fortaleza incaica, ubicada en una colina en las nacientes del río Tequeje, al sur de la población de Ixiamas. Sin embargo, es probable que esta región estuviera conectada con los Andes desde la época de Tiwanacu y Wari (durante el horizonte medio). Existen evidencias que los contactos y relaciones entre las culturas andinas y los pueblos del subandino se realizaron mucho antes de la conquista incaica en la región, las representaciones de animales (jaguar, serpiente, mono) en la decoración tiwanacota revelan la existencia de influencias amazónicas en su cultura. Los señoríos aymaras conocían esta zona como Umasuyo  (húmedo, vegetal, femenino, interior) y poseían en algunos sectores de valles tierras para el cultivo del maíz y la coca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 40. Plaza principal Pelechuco 1978.  (Daniel Robison)                

 

Los cronistas españoles refieren que la expansión incaica en el Antisuyo se realizó durante el reinado del Inca Tupac Yupanqui, que ingresó con su ejército, aproximadamente en el último tercio del siglo XV, para incorporar esta zona al imperio y proveerse de productos de la selva (plumas de aves tropicales, yerbas medicinales) y tierras para el cultivo de la coca, así como para acceder a los recursos auríferos.

 

La producción de coca y la explotación del oro por los incas, en el actual Parque Madidi y su área de influencia, se realizó especialmente en la zona sudoeste, en los valles alrededor de las cabeceras de los ríos Tuichi, Amantala y Queara (vecina a los callawayas) y Camata, permitiendo el desarrollo de los antiguos pueblos de Suches y Puyo-cucho (actualmente Pelechuco). Asimismo, en la zona de Pie de Monte (o yungas bajos), vecina a las cabeceras del río Beni y los ríos Mapiri, Kaka y Consata, en el territorio de lecos y los aguachiles, los incas realizaron actividades de explotación aurífera. En sus campañas de penetración a la zona amazónica, el ejército inca atravesó la serranía del Altuncama (al norte de los aguachiles) y llegó hasta Ixiamas y al Madre de Dios, donde se encontraron con numerosos grupos étnicos, que más tarde serían denominados tacanas. Los cronistas españoles describen a estos grupos, entre otros, como los arabaonas, eparamonas y uchupiamonas (establecidos a ambos lados del bajo Tuichi), toromonas, pacaguaras y guarayos (con un rango de desplazamiento entre los ríos Heath y Madidi, banda sur del Tuichi y ambas bandas del bajo Beni) y Maropas, hacia el este del río Beni.

 

Las estrategias de ocupación del Antisuyo por parte de los incas fueron las siguientes: establecimiento de mitimaes para la creación de nuevos asentamientos o colonias, dependientes del Imperio, la construcción de una red vial para el acceso y control de estos territorios y la realización de expediciones militares, posiblemente con fines de exploración de nuevos yacimientos de oro. Las relaciones entre los incas y los pueblos de piedemonte permitieron el intercambio de productos, mientras los primeros abastecían de coca y herramientas de metal, los segundos proporcionaban plumas, pieles y productos medicinales. Es posible que los intercambios comerciales se realizaran en el contexto de ferias, en lugares intermedios entre la región altoandina y el llano amazónico, como Pata, Pelechuco y Apolo.

 

3.3.1.2. Misiones de Apolobamba

El ingreso de los españoles a la zona (denominada de los “chunchos”) se inicia en 1536, pocos años después de la caída de Cajamarca, con una primera expedición militar, a la que le siguieron otras ocho, en busca de El Dorado o Paitití, aprovechando la infraestructura vial establecida por los incas. Asimismo, a partir de 1564 se realizaron diversas entradas con fines evangelizadores, si bien la fundación de los pueblos y misiones fue un proceso más largo y complejo, ya que la mayoría de ellas se fundaron varias veces. En total se establecieron 12 misiones, entre las que se encuentran San Miguel de Apolobamba (1587), San Juan de Sahagún de Moxos (1616), Santísima Trinidad de Yariapu (1617), San José de Uchupiamonas (1617), San Antonio de Ixiamas (1680), Santa Cruz del Valle Ameno (1690) y San Antonio de Atén (1699). Las razones que dificultaron la consolidación de estas tierras para la Corona fueron la hostilidad de grupos étnicos insumisos (araonas, toromonas y guarayos), las epidemias que diezmaron la población, los conflictos entre grupos militares (e inclusive entre misioneros), la falta de estímulo económico por la ausencia de yacimientos mineros y la falta de asentamientos permanentes en los primeros 60 años de contacto. Recién a finales del siglo XVII se consolida la presencia española y se produce la expansión y desarrollo de las misiones, encargadas de la reducción de los indígenas y de la organización de los pueblos. Durante la época colonial esta zona se encontraba bajo la jurisdicción de la Audiencia de Charcas.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 41 Apolobamba, Charazani (WCS, Programa Paisaje)

 

 

El sistema misional de Apolobamba, organizado inicialmente por los agustinos y luego por los franciscanos, se realizó a partir de la reducción de las poblaciones indígenas que integraban a diversos grupos étnicos dispersos, como fueron los casos de las misiones de San Miguel de Apolobamba (posteriormente fundada dos veces con los nombres de Villa de Nuestra Señora de Guadalupe e Inmaculada Concepción de Apolobamba), en la actual población de Apolo, que incluyó a los grupos étnicos araona, tacana, marcani, toromona, huawayana, guarisa, guacanagua, leco, aguachile e ipamaino, y Santísima Trinidad de Yariapu (trasladada a Tumupasa), que integró a los tacana, marcani, sapuruna, pamaino, chiliuva, toromona, araona y otros. Esta política misional dio lugar con el tiempo a una síntesis de los pueblos indígenas y a la pérdida paulatina de algunas de sus particularidades culturales.

 

Por otra parte, la actividad misional produjo cambios en la organización espacial, social y productiva de los pueblos indígenas, al introducir nuevos conceptos religiosos, del trabajo y de la producción, dando lugar a un sincretismo religioso y a una economía que combinaba las actividades tradicionales con las de vinculación al mercado. Si bien estos cambios transformaron a la sociedad indígena, su cosmovisión y sistemas de vida se mantuvieron. Cuando a principios del siglo XIX se secularizaron las misiones, imponiendo a los pobladores indígenas el tributo colonial, éstos retornaron nuevamente a los bosques, abandonando los pueblos misionales.

 

La dinámica económica que se originó en la región como producto de la transformación agrícola, desarrollo de la pecuaria e intensificación de la extracción de recursos naturales, dio lugar a que Apolobamba se convirtiera, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII,  en una zona importante de abastecimiento de productos, como la coca, arroz, tabaco, cacao, maní, cascarilla o quina, cera de incienso, vainilla, plumas, pieles y monos. Estos productos se comercializaban principalmente en los mercados de La Paz y Cuzco. A finales de la época colonial, la región entró en un período de decadencia debido a la Guerra de la Independencia y al abandono de los pueblos misionales por los indígenas.

 

3.3.1.3. Inicios de la República y auge de la quina (1825-1880)

En los inicios de la República, durante el gobierno del mariscal Andrés de Santa Cruz, se encomendó nuevamente a los franciscanos la reorganización de las misiones para reducir a los indígenas e integrarlos en la sociedad civil y religiosa del país. En 1837 las antiguas misiones de Apolobamba fueron adscritas como doctrinas al Colegio de Propaganda FIDE de La Paz. En esa misma época se creó la provincia Caupolicán que integró la región del norte de La Paz, y que por un lapso de 14 años (de 1842 a 1856) perteneció al departamento del Beni. En 1939 un sector de esta provincia, denominado Bajo Caupolicán, fue convertido en provincia Abel Iturralde, y años más tarde, en 1967, el sector Alto Caupolicán fue nominado provincia Franz Tamayo.

 

                                             

Alrededor de 1832 se inició el auge de la cascarilla o corteza de la quina, y las zonas circundantes de Apolo, Atén, Santa Cruz del Valle Ameno, Pata y Mojos comenzaron a ser explotadas. A inicio de la República la población asentada en la zona del norte de La Paz era mayoritariamente indígena: quechuas, apolistas, tacanas, toromonas y guarayos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 42. Apolo (Evelio Romay)                                                             

 

Los quechuas estaban asentados principalmente en las zonas Altoandina y de los valles de las cabeceras de los ríos Beni y Tuichi, muchos de ellos oriundos del Perú. Los apolistas, cuya denominación surge recién en la República y que probablemente sean el resultado de una síntesis cultural entre aguachiles, lecos y quechuas, se ubicaban entre las zonas Altoandina y piedemonte. Los tacana se encontraban al este y nordeste de Apolo, desde Atén hasta más allá de Cavinas. Finalmente los pueblos guarayos y toromonas (hoy esse ejjas) habitaban al norte de Ixiamas. En total la población indígena sumaba 10.661 (Soux, 1991). Además existía una minoría de pobladores criollos, mestizos y blancos, asentados en los pueblos más grandes, que ejercía un fuerte control político y económico de la región.

 

La actividad de la quina condujo al abandono parcial (y en algunos casos total) de los campos de cultivo, debido a que la mano de obra se concentró en la recolección de la corteza de esta planta, ocasionando la reducción de los cultivos de subsistencia y la migración de jóvenes y adultos de las comunidades para trabajar en otros lugares como recolectores de la cascarilla. La economía de la quina generó diversos impactos ecológicos y socioeconómicos en la región, la planta fue casi exterminada de los bosques y algunas poblaciones de especies de fauna silvestre disminuyeron por la caza y pesca intensivas. Asimismo, se establecieron haciendas agropecuarias cuya producción se desarrolló de manera intensiva y orientada principalmente a la comercialización. Este nuevo concepto de producción influyó de manera determinante en los patrones tradicionales de ocupación y uso de la tierra y de los recursos naturales, dando lugar a una nueva práctica económica y a modalidades de uso no sostenibles de los recursos naturales, que en la actualidad se mantienen. Después del declive de la quina, en 1880, se continuó recolectando y comercializando su corteza, aunque en pequeñas cantidades. Una nueva alza de la cascarilla, en la década de 1960, dio como resultado un nuevo movimiento económico en la región, que implicó la reducción aún mayor de las poblaciones del género Cinchona.

 

3.3.1.4. Auge de la goma (1880-1917)

A finales del siglo XIX se produce el auge de la goma en la región del norte amazónico de Bolivia, generando un proceso acelerado de colonización y un movimiento económico de gran importancia. La explotación de la goma alcanzó a la zona de piedemonte cordillerano de Larecaja (Poroma) y a Caupolicán, alrededor de los ríos Tuichi, Azariamas, Madidi, Colorado, San Fermín y otros hacia el norte. Entre 1895 y 1912 se establecieron en esta provincia 13 empresas gomeras y dos grandes rescatadoras inglesas (Machicao, 1990), y se solicitaron 68 concesiones gomeras por un total de 1.616.675 ha (Monografía de Caupolicán, 1939). Además de las concesiones gomeras, se establecieron 108 propiedades privadas, entre haciendas y huertas, muchas de ellas en antiguas propiedades quineras que ya no estaban en uso, ocasionando nuevas formas de tenencia y derechos de uso de la tierra. Hacia 1918 se produce la caída del auge de la goma, aunque años más tarde vuelve a repuntar por un corto período, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), implicando a las provincias Larecaja y Caupolicán en la explotación de sus gomales.

 

La extracción de la goma significó la utilización masiva de mano de obra, mediante el sistema de enganche, lo que ocasionó la explotación de los indígenas y el despoblamiento de las comunidades indígenas en diferentes lugares de la Amazonía y del Oriente boliviano. Un número importante de pobladores tacanas de Atén, Tumupasa e Ixiamas, que en el pasado habían sido recolectores de quina, fueron reclutados para trabajar la goma en la zona del Madre de Dios, hasta el Perú. Frecuentemente los desplazamientos involucraban a familias enteras. Pocos tacanas de esta ola migratoria regresaron a sus lugares de residencia, algunos se establecieron en el Madre de Dios o en las orillas del río Beni y en las inmediaciones de San Buenaventura, y otros  se quedaron a vivir en barracas y haciendas cañeras, que con la Reforma Agraria de 1953 se convirtieron en comunidades. Las poblaciones que quedaron vacías por la migración de los tacanas fueron llenadas por pobladores quechuas, apolistas, josesanos (de San José de Uchupiamonas) y lecos (zona de Kaka), y por inmigrantes mestizos y europeros. La mayor parte de los nuevos pobladores se dedicaron al comercio y a la intermediación en el tráfico de mano de obra indígena.

 

Si bien el comercio de la goma creó demanda de otros productos regionales (coca, caña de azúcar, aguardiente de caña, café, cacao, tabaco y ganado vacuno), dinamizando el mercado interno de Caupolicán, los beneficios directos de esta exportación quedaron en manos de los propietarios privados de las estradas gomeras, sin que se realizaran inversiones en el mejoramiento de las condiciones de vida de la provincia y en la vinculación de la región con el resto del país.

 

3.3.1.5. Desarrollo de las haciendas (1917-1964)

Entre 1917 y 1964 asistimos a una nueva etapa histórica de la región del PNANMI Madidi, caracterizada por la profundización de la disolución de las identidades étnicas y los procesos de migración de la población hacia las zonas auríferas de Mapiri, y Guanay  y hacia el norte amazónico. La población indígena que habitaba la región se componía de quechuas amestizados con lecos y tacanas, en la parte baja de Pelechuco hacia el norte, y de tacanas (además de un número reducido de guarayos) asentados en la provincia Abel Iturralde. Los apoleños, lecos y aguachiles, como grupos indígenas diferenciados, desaparecen de la zona de Caupolicán. A finales del siglo XX, con las Reformas del Estado, los grupos de origen leco reivindican sus derechos étnicos y territoriales.

 

En 1920 la región de Caupolicán se organizó en torno a un régimen de haciendas, ubicadas a lo largo de las vías de comunicación y en las proximidades de los principales pueblos. Su organización y especialización estuvo determinada por las características ecológicas de la región. Las haciendas de la zona de Apolo y Santa Cruz del Valle Ameno eran principalmente productoras de coca, que era comercializada al Perú; también desarrollaron la ganadería vacuna, caballar, ovina y porcina para abastecer el mercado de Reyes. En el valle medio del Tuichi y Machariapo se establecieron haciendas cañeras: en 1939 éstas ascendían a un número de 35, de las cuales 13 fabricaban alcohol de caña, y el resto chancaca (Monografía de Caupolicán, 1939). Alrededor de Ixiamas se desarrollaron estancias ganaderas para el abastecimiento de carne a las zonas gomeras (en el período de auge), y posteriormente a las zonas mineras. El centro comercial más importante de la región continuó siendo Pata, cuya feria anual atraía comerciantes del Perú y Caupolicán.

 

Las comunidades tacanas que se encontraban entre San José de Uchupiamonas, Ixiamas, Tumupasa y Rurrenabaque se dedicaron a la producción de café, caña, yuca y arroz y a la recolección de quina, mascajo, cacao, aceite de copaiba, vainilla, goma y caucho, que comercializaban en las zonas de Apolo, Reyes y Rurrenabaque. Aunque las comunidades funcionaban con relativa independencia, se organizaron alrededor de las haciendas y establecieron relaciones de sociedad con los “patrones”, especialmente para el acceso a la educación escolar, vínculo que se rompió con la Reforma Agraria de 1953.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 43. Plaza de Rurrenabaque (Digifilm)                                             

 

3.3.1.6. Exportación de cueros de animales silvestres (1964-1985)

Hacia la mitad de la década del sesenta la región experimentó un nuevo auge económico en torno a la venta de pieles de animales silvestres, especialmente de lagartos, felinos, londras y chanchos de tropa. La caza de estos animales fue realizada por los pobladores tacanas y campesinos nativos, especialmente del sector de Apolo, y la comercialización por la familias que anteriormente estuvieron involucradas en la quina, la goma y el comercio.

 

San Buenaventura y Rurrenabaque se constituyeron en los centros regionales de acopio de cueros, de donde se los exportaba al Paraguay.  Según Wentzel (1989), en 1987 los rescatadores de pieles de Rurrenabaque y San Buenaventura aún compraban un promedio de 1000 cueros de taitetú al mes, lo que da una idea de la dimensión que tuvo este negocio. Los impactos ecológicos de la explotación de animales silvestre fueron severos, las poblaciones de muchos de ellos se vieron drásticamente disminuidas, y recién en los últimos años, con la nueva legislación ambiental y la creación de áreas protegidas, éstas han comenzado a recuperarse.

 

3.3.1.7. El Complejo Agroindustrial y la “Marcha hacia el Norte”

En 1971 se creó la Corporación de Desarrollo Regional de La Paz (CORDEPAZ) para promover una política de desarrollo, denominada “Marcha hacia el Norte”, que planteaba las siguientes líneas productivas: 1) creación de un polo de desarrollo en torno a un ingenio azucarero, que sería ubicado cerca de la localidad de San Buenaventura, 2) construcción de una central hidroeléctrica en el Bala y 3) exploración y exploración petrolera. Estas tres líneas productiva implicaban el desarrollo de infraestructura caminera y un incremento poblacional a través de la colonización. La aplicación de esta política de desarrollo no logró los objetivos planteados, ya que no fue posible poner en marcha los proyectos arriba mencionados. La construcción de las carreteras se realizó de manera incompleta y aún hoy el acceso a la zona se realiza de manera precaria, durante los meses de lluvia la ruta hacia Apolo queda interrumpida. Sin embargo, se lograron algunos avances con la construcción de los caminos San Buenaventura-Ixiamas y La Paz-Carnavi- Palos Blancos-Yucumo-San Borja-Rurrenabaque.

 

Las expectativas existentes en los proyectos de desarrollo de CORDEPAZ y los avances en la construcción  de caminos dieron lugar a la llegada de grupos de colonizadores quechuas y aymaras, a la adjudicación de importantes extensiones de tierras a personas de fuera de la región y al ingreso de empresas madereras para la explotación de la madera fina. Desde 1966 y 1986 el Consejo Nacional de Reforma Agraria  (CNRA) distribuyó 938.343.1035 hectáreas a 697 propietarios en las provincias Iturralde y Franz Tamayo, dando lugar a que el 15% del norte paceño se encontrara en poder del latifundio, con dotaciones que alcanzaban hasta 88.070.5250 ha, o sea muy por encima de los permitido en la Ley de Reforma Agraria de 1953 (Urioste, en Bilbao la Vieja, 1987). En contraste, solamente cuatro comunidades indígenas y ningún asentamiento de pequeños propietarios colonizadores contaban con títulos de propiedad de la tierra. La mayoría de las familias campesinas asentadas en la zona de San Buenaventura poseían entre 6 y 26 ha. (CORDEPAZ, en Bilbao la Vieja, 1987).

 

Estos procesos de ocupación del espacio afectaron los territorios tradicionales de las comunidades indígenas (que vieron reducidas sus áreas de cacería y recolección de productos), y generaron cambios importantes en la geografía humana de la región, especialmente en la provincia Iturralde, donde se produjo la mayor inmigración de pobladores de los Andes. A partir de 1973, San Buenaventura y Rurrenabaque desplazaron demográfica y económicamente a Apolo, e Iturralde (en el norte de La Paz) y Ballivián (en el Beni) se convirtieron en zonas dinámicas y de gran afluencia de comerciantes y visitantes. Pata y Pelechuco perdieron su importancia central como centros de tránsito y comercio.

 

En la década del setenta las estancias ganaderas de las pampas del norte de Ixiamas continuaban abasteciendo de carne, principalmente al Perú, y el transporte de ganado hacia este país era realizado por los tacanas, muchos de los cuales se quedaban por unos meses para trabajar en la cosecha de la castaña. En 1985 existían 35 estancias ganaderas con un hato de 5000-8000 cabezas de ganado. Sin embargo, en 1996 muchas de estas estancias habían sido abandonas como producto de la decadencia de la ganadería. 

 

3.3.1.8. Extracción de madera de los bosques tropicales

Las dos últimas décadas se han caracterizado fundamentalmente por el auge de la madera, extraída de los bosques tropicales del norte de La Paz, en las provincias Larecaja, Iturralde y Franz Tamayo. Esta actividad se inició, a partir de 1977, con la extracción de madera a través de autorizaciones de aprovechamiento único, y se intensificó a mediados de los años ochenta con el ingreso de empresas madereras de La Paz y Santa Cruz, que obtuvieron contratos de aprovechamiento forestal a largo plazo del Centro de Desarrollo Forestal (CDF).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 44. Bosque de llanura (WCS, Humberto Gómez)

 

La extracción de madera fina se convirtió en un rubro económico importante para esta región, en cuya extracción participaron pobladores indígenas y colonizadores como “rumbeadores” y “motosierristas”.

 

La extracción de madera fina del norte de La Paz se realizó de manera intensiva, sin cumplir los requisitos establecidos por la Ley General Forestal de 1974, lo que llevó a una actividad extractiva desordenada e insostenible. La madera se extraía de las concesiones forestales y mediante permisos de aprovechamiento único otorgados a empresas y personas individuales, que dio lugar a la extracción selectiva de unas pocas especies de madera fina, como la mara (Swietenia macrophylla), colocando a esta especie al borde de la extinción. Con el nuevo régimen forestal de 1996 las empresas madereras tuvieron que adecuarse a la nueva normatividad, revirtiendo algunas sus concesiones forestales al Estado.

 

3.3.1.9. Las reformas del Estado y la política ambiental

A partir de la promulgación de la Ley del Medio Ambiente y de sus reglamentos, del establecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y de las reformas del Estado de segunda generación, que incluyen las leyes de Participación Popular, INRA y Forestal, se han producido cambios esenciales en relación a la gestión ambiental, al rol de los actores sociales en el desarrollo local y en el reconocimiento de los derechos territoriales, de uso de los recursos naturales y sociales de los pueblos indígenas. Si bien estas políticas no han permitido aún superar los problemas heredados del pasado y construir una sociedad más justa y equitativa y con un sentido de respeto hacia su medio ambiente, están contribuyendo al desarrollo de procesos y mecanismos orientados al desarrollo sostenible y la conservación.

 

3.3.2. Arqueología

A pesar que la arqueología en el PN y ANMI es poco conocida (Mapa), se tiene un importante patrimonio arqueológico relacionado a los procesos de la zona (Tabla 26, Mapa 23).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 45. Piedra tallada (WCS, Robert Wallace)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tabla 26. Sitios Arqueológicos en el PN y ANMI Madidi y su área de influencia

Sitio

Complejidad

Avances de investigación

Estado de Conservación

Tratamiento posterior

Importancia

Rurrenabaque

Sitio habitacional

Múltiples hallazgos y registrado en prospecciones de Michel, Posnansky y Portugal.

Regular y malo. Disturbación antrópica.

Excavaciones de salvamento

Elaboración de historia cultural.

Cuadro de secuencia de asentamientos.

Patrón de asentamientos en río Beni.

Turístico

San Buenaventura, Capaina, Buenavista, San Martín Sayuba, 

Sitios habitacionales, prob. ritual

Múltiples hallazgos, inv. Por Cordero

Referencias locales WCS CIPTA

Indeterminado

Documentación de material arqueológico recuperado por pobladores locales.

Excavación arqueológica.

Elaboración de historia cultural regional.

Patrón de asentamientos en río Beni

Susi

Sitio de arte rupestre

Prospección arqueológica, documentación (Del Castillo, Michel, SIARB, Álvarez)

Bueno

Protección  de la roca grabada.

Turístico

Arroyo Sani

Sitio habitacional

Prospección (Michel)

Indeterminado.

Actividades agrícolas

Excavación arqueológica

Elaboración de historia cultural.

Patrón de asentamientos en río Beni

Complejo San Miguel (Sitios San Miguel 1 2, 3. Comunidades Real Beni, Villa Alsira, Carmen Florida y San Miguel, Arroyo Bacua Trau)

Sitios habitacionales, de arte rupestre y funerario

Prospección arqueológica y documentación de arte rupestre, excavaciones arqueológicas en San Miguel. (Del Castillo, Michel, Álvarez)

Regular y bueno y regular

Ampliación de excavaciones arqueológicas.

Conservación de arte rupestre.

Documentación de sitio funerario.

Posibilidad de creación de centro cultural arqueológico.

Elaboración de historia cultural de la región

Patrón de asentamiento en río Beni

Estudios de uso de recursos en el pasado.

Turístico

Cementerio Torewa

Sitio funerario

Prospección (Michel)

Malo. No pudo ser identificado

Prospección del área para identificar sitios asociados

Elaboración de Patrón de asentamiento en río Beni.

Arroyo Torewa Chico

Sitio de Arte Rupestre

Prospección, documentación de arte rupestre (Del Castillo, Michel Álvarez,)

Regular.

Disturbación hídrica y antrópica.

Protección y conservación de petroglifos.

Turístico.

Patrón de asentamientos de Río Beni

Historia cultural

Beu (1, 2, 3, 4)

Sitio de arte rupestre

Documentación de arte rupestre, prospección arqueológica (SIARB, Michel, Álvarez)

Bueno.

 (sitio Beu 3 casi desaparecido por erosión)

 

Protección de los sitios.

Turístico

Sama (1 y 2 )

Sitios de Arte rupestre

Documentación de petroglifos (Álvarez)

Regular.

Erosión por corriente del río

Prospección en el área

Patrón de asentamiento de río Beni

Chepete

Sitio de arte rupestre

Documentación de petroglifos

Bueno

Protección de petroglifo

Prospección en arroyo Chepete.

Patrón de asentamiento río Beni

Boca del Quiquibey

Sitio habitacional

Prospección  (Álvarez)

Indeterminado

Prospección del río Quiquibey

Patrón de asentamiento río Beni y río Quiquibey.

Historia cultural

Ixiamas

Fuerte del Inca

Excavaciones (Girault, Faldin)

Regular

Prospección regional

Prospección de caminos

Restauración

Puesta en valor turístico

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz

Historia cultural

Turístico

Macahua

Funerario, arquitectónico

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Relevamiento planimétrico de ruinas.

Excavación

Elaboración de historia cultural

Turístico.

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz

Napashi

Sitio habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Excavación

Elaboración de historia cultural

Turístico.

 

Altamarani

Sitio habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Excavación

Elaboración de historia cultural

 

 

Caigene

Habitacional, y ruinas arquitectónicas

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Relevamiento planimétrico de ruinas.

Excavación arqueológica

Elaboración de historia cultural

Turístico.

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz

Cachichira

Habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Excavación

Elaboración de historia cultural

 

Carmen Pecha

Habitacional y arte rupestre

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Documentación de arte rupestre

Excavación

Elaboración de historia cultural

Turístico.

 

Carmen  del Emero

Habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Documentación de sitio conocidos.

Prospección regional

Excavación

Elaboración de historia cultural

 

Tres hermanos

Sitios habitacionales

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Documentación de sitios conocidos

Excavación

Elaboración de historia cultural.

Santa fe

Habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Excavación

Elaboración de historia cultural

 

San Pedro

Habitacional, agrícola

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Relevamiento planimétrico de camellones

Excavación

Elaboración de historia cultural

Estudio de manejo de recursos en el norte de La Paz.

Santa Rosa de Maravilla

Sitio habitacional arquitectónico, de arte rupestre y yacimiento paleontológico

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Documentación de arte Rupestre

Relevamiento planimétrico de ruinas.

Excavación

Reconocimiento paleontológico

Elaboración de historia cultural

Turístico.

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz

Estudios geológicos.

Tequeje

Habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Excavación

 

Elaboración de historia cultural

 

Tumupasa

Ruinas arquitectónicas  funerarias

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Relevamiento planimétrico de ruinas. Evaluación patrimonial.

Excavación

 

Elaboración de historia cultural

Turístico.

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz

Bella Altura

Habitacional

Ningún estudio arqueológico. Referencias locales WCS-CIPTA

indeterminado

Prospección regional

Excavación

 

Elaboración de historia cultural

 

Camino Pata – Sta. Cruz V. A

Caminos prehispánicos

Prob. Sitios asociados

Prospección (Álvarez)

Regular

Prospección del área

Restauración y puesta en valor turístico de caminos

Excavación de sitios asociados.

Elaboración de historia cultural

Turístico.

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz

Santo Domingo

Sitio Habitacional

Prospección (Álvarez)

Indeterminado

Ampliación de prospección hacia tierras de cultivos

Elaboración de historia cultural

Yana Mayu

Sitio Habitacional

Prospección (Álvarez)

Indeterminado

Ampliación de prospección hacia tierras de cultivos Excavación de sondeo.

Elaboración de historia cultural

 

San Pedro

Sitio Habitacional

Prospección (Álvarez)

Indeterminado

Ampliar la prospección en la zona, realizar excavaciones arqueológicas.

Elaboración de historia cultural

Pata Salinas

Sitio Habitacional

Prospección (Álvarez)

Indeterminado

Ampliación de prospección excavaciones Arqueológicas

Elaboración de historia cultural

Mirador Del Inca

Sitio de control, ruinas arquitectónicas

Prospección (Álvarez)

Indeterminado

Relevamiento planimétrico y topográfico

Prospección, excavaciones Arqueológicas

Elaboración de historia cultural

Turístico.

Estudio de asentamientos incaicos en el norte de La Paz


[1] Ver el cuadro resumen de los sitios arqueológicos en el PNANMI Madidi y su área de influencia.